La sociedad no podría existir sin los servicios fundamentales que proporcionan los ecosistemas de agua dulce como los ríos. Estos servicios incluyen, entre otros, el suministro confiable de agua que sustenta nuestra salud y bienestar. Con solo el 1.2% de los recursos de agua dulce de la Tierra disponibles para uso humano, la calidad y cantidad de estos suministros debe ser cuidada.

Además del agua, los ríos producen pesquerías que contribuyen a la seguridad alimentaria de muchas de las poblaciones vulnerables del mundo. No obstante, la distribución de este recurso de agua dulce, imprescindible para la humanidad, no es equitativa puesto que que la oferta de agua no está distribuida de manera homogénea entre las diferentes regiones del país. Hay muchas personas que deben hacer un gran sacrificio para obtener el agua y sufren su escasez diariamente, como también, su uso de manera inadecuada genera derroche y contaminación.

Cuidado y uso responsable de ríos

El cuidado y uso de los ríos está orientado principalmente a acciones que permitan conservar y restaurar los ecosistemas fluviales (ríos, riachuelos, quebradas) y mantener o mejorar la capacidad que estos ecosistemas tienen para entregar servicios de cantidad y calidad de forma sostenible y equitativa. El uso de los recursos hídricos, como la distribución de agua potable, irrigación de cultivos, protección ante inundaciones, transporte y pesca, se deben hacer de una manera sostenible y en armonía con el ecosistema.